Alguna vez comencé a escribir sobre las cosas simples de la vida. Después descubrí que la vida no es tan simple, las cosas se complicaron y mi cabeza se concentró en otros asuntos.

Hoy llegó a mi correo una invitación de mi amigo Pipirigayo para venir a La coctelera. Algo tan simple como eso ha hecho que pasara una hora, en la que no tenía ganas de hacer nada, investigando este nuevo lugar.

Ya tengo perfil, tengo blog y mi primera entrada. Fue simple y entretenido.

Así soy yo. Un pequeño espacio me alcanza para ser feliz y disfrutar las cosas sencillas de la vida. Que para complicaciones ya existe demasiada gente. Yo prefiero restar problemas, no sumarlos.